Hablar de monedas virtuales y de residuos puede parecer una contradicción de entrada. Sin embargo, existe una relación directa entre las criptomonedas y los RAEE (Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos) que implica un desafío muy importante desde el punto de vista de la Economía Circular y de las Energías Renovables.

Se debe a la llamada minería de criptomonedas: el proceso por el cual se validan y agrupan las transacciones para luego añadirlas a un libro contable, conocido como blockchain. Las herramientas de los antiguos mineros que buscaban oro se sustituyen aquí por complejos programas informáticos y hardwares.
Ordenadores que hay que sustituir en menos de año y medio
Se trata de equipos diseñados sólo para estas tareas, de gran potencia, que no se paran en ningún momento, lo que reduce su vida útil a menos de año y medio y que no pueden utilizarse para otras funciones. Es decir, se convierten en RAEE en un periodo muy corto de tiempo.
Normalmente, se instalan en las llamadas granjas de criptomonedas, naves con un elevadísimo consumo eléctrico para los equipos informáticos y para los sistemas de ventilación y refrigeración que requieren. La instalación complementaria a los ordenadores también genera una cantidad ingente de todo tipo de RAEE.
En lo referente a criptomonedas y RAEE, hay un reciente estudio publicado en la revista Sciencie Direct bajo el título de ‘El creciente problema de los desechos electrónicos de Bitcoin’. En el mismo se concluye que sólo esta moneda virtual que se lanzó en 2009 y es la más popular generaba hasta mayo de 2021 hasta 30,7 kilotones métricos al año de desechos electrónicos (un kilotón equivale a mil toneladas). Es una cifra similar a los RAEE procedentes de equipos de telecomunicaciones y pequeños equipos informáticos de Países Bajos.
El desafío de la demanda eléctrica
Por otro lado, se estima que sólo la criptomoneda Bitcoin utiliza cada año más electricidad que todo el país de Argentina. Una transacción equivale, aproximadamente, al consumo de un hogar medio norteamericano durante casi 40 días.
Es tal la necesidad de electricidad, que muchos países están intentando poner freno o regular estas instalaciones. En España se han detectado casos de granjas de este tipo con enganches a la red eléctrica no declarados.
Frente a esa realidad, hay iniciativas que apuestan por usar energías renovables para esta minería de criptomonedas. Es el caso de una granja catalana que se surte de electricidad con el biogás que produce a partir de los excrementos de ganado.
De cualquier forma, esta relación entre criptomonedas y RAEE supone un desafío. Son muchos los residuos generados por la actividad que deberán ser debidamente tratados para minimizar un impacto en el Medio Ambiente que tiene carácter global.

