La Asamblea General de la familia electrodoméstica
La Asamblea General de la casa de Mica organizada aquel mes de junio parecía toda una convocatoria de Naciones Unidas. Así se desarrolló:
– Mica: Yo, Mica, por los poderes que me otorgan las máquinas electrodomésticas de esta casa llamo a Asamblea General de esta familia para dentro de cinco minutos. Quedan convocados Mamá y Papá, la abuela Anastasia, el hermanito Michelito, Perrito Truchu, Gato, Pato y yo misma. Actuarán de moderadores y relatores de las conclusiones el Señor Microondas y Molinillo TurboX.
– Abuela Anastasia: ¿Puedo traerme la batidora para hacer un zumo de mandarinas mientras habláis?
– Mica: Concedido, Abuela…

(Pasaron los cinco minutos y allí estaban todos los convocados con la boca medio abierta por las expectativas creadas y las prisas).
– Mica: Tiene la palabra Mamá, que es la primera que ha levantado la mano.
– Mamá: Yo no sé a qué viene tanto revuelo, hija. Nos mudamos la semana que viene y hay mucho que hacer y mucho que embalar y tirar, como para andar perdiendo el tiempo en asambleas generales.
– Mica: A ver, Truchu, tú, que has levantado la patita, ¿qué tienes que decir?
– Truchu: Guau.
– Pato: Cua.
– Hermanito Michelito: Yo estoy de acuerdo con Pato y Truchu.
– Papá: Yo tampoco entiendo nada. ¿Por qué nos han convocado los electrodomésticos justo ahora que está carísima la electricidad, que les usamos menos y, por tanto, tienen periodos más largos de descanso y fines de semana muy tranquilos?
– Mica: Electrodomésticos, no, Papá, un respeto. Máquinas electrodomésticas, por favor.
– Abuela Anastasia: ¿Alguien va a querer un zumito de mandarinas?
– Truchu: Guau.
– Abuela Anastasia: Vale, Truchu. ¡Marchando! ¿Alguien más?
– Hermanito Michelito: Yo también, en vaso grande, porfa, abueli.
– Mica: Vamos al grano.
– Papá: Eso, eso, ¿dónde está el grano?
– Mica: Como puede confirmar Señor Microondas, las máquinas electrodomésticas están muuuy preocupadas precisamennnte por nuestra mudanza. Porque saben que todas ellas han cumplido unos añitos ya, y tienen la corazonada de que no nos las vamos a llevar a la nueva casa, sino que las vamos a abandonar como a un pobre perrito en verano, como a los juguetes de Toy Story, como las bayetas cuando huelen a trapo sucio… En fin, que las vamos a tirar a cualquier vertedero o, como mucho, en un punto limpio. Que van a perder a su familia, en conclusión.
– Hermanito Michelito: Y ellas no quieren eso. ¡Es una abominación!, como dirían en Lilo y Stitch.
– Mica: Eso es. Muy bien hablado, Michelito. Ellas no están dispuestas a retirarse si siguen funcionando, por muy fashion que sean los nuevos modelos.
– Papá: Resumiendo, que quieren irse con nosotros a la nueva casa.
– Truchu: Guau.
– Pato: Equilicuá.
– Gato: Miau.
– Mica: Eso es.
– Gato: Remiau.
– Mamá: Pero eso no puede ser. Nos hacen una oferta buenísima si compramos todos los electrodomésticos de una sola vez, y hasta nos incluyen cuatro cepillos eléctricos de dientes… gratis. ¡No podemos dejar pasar la ocasión!
– Mica: Pero no podéis fijaros en eso. Y su corazoncito, ¿qué?
– Papá: Pero y la eficiencia energética, ¿qué? Las nuevas máquinas electrodomésticas son todas A+++, que consumen mucho menos.
– Mica: No podéis hacerles eso, tirarlas, abandonarlas, cuando siguen funcionando y siguen siendo útiles. Ya les llegará la hora de un retiro justo. Tienen su corazoncito.
(En ese momento, Dora La Lavadora se puso a llorar y centrifugar).
– Hermanito Michelito: Además, quieren ser estrellas.
– Mica: Eso es, gracias, hermanito. Ellas quieren ser estrellas que brillen en el Universo. Pero eso solo sucede cuando llegan agotadas y bien agotadas al final de sus días. Cuando encuentran un retiro justo, se convierten en agujeros negros y poco después renacen como estrellas en el Firmamento. Pero si las retiramos antes, como aún no han agotado su existencia como máquinas electrodomésticas, se convierten en una especie de fantasmas espaciales. ¡Vagan por el espacio! ¡Se convierten en peligrosísima basura espacial!
– Hermanito Michelito: Peligrosisísima. Y pueden chocar con los aviones, incluso con las gaviotas y los buitres.
– Mamá: ¡Madre mía!
– Abuela Anastasia: Dime, hija, ¿tú también quieres zumo de mandarinas? Me ha salido riquísimo.
– Mamá: No, madre, es una expresión. ¡Madre mía, madre mía!, que yo nunca había oído semejante cosa, que se conviertan en estrellas o en basura espacial.
– Mica: Os falta saber muchas cosas del entorno y del Firmamento, Mamá. Que hay que leer más. Incluso los libros de instrucciones.
– Mamá: ¿No me digas que eso viene en los libros de instrucciones? Y yo sin leerlos nunca, porque traen una letra tan pequeña y unos dibujos tan feos que yo nunca entiendo nada.
– Mica: Pues sí, Mamá, si te fijas, cuando viene el idioma lituano, ahí lo explican clarísimamennnte.
– Pato: Equilicuá.
– Mamá: Hija, ¿y tú sabes lituano?
– Mica: Sí, lo aprendí precisamennnte leyendo libros de instrucciones. Y Michelito también.
– Papá: Bueno, al grano, ¿y qué hacemos entonces?
– Mica: Hay que tomar una decisión rápida, porque el camión de la mudanza llega la semana que viene.
– Señor Microondas: Ayyyyyy…
– Molinillo TurboX: ¡Ay!
– Gato: Miauayyyyyy.
– Truchu: ¡Wow!
– Mica: Hala, Truchu, en inglés, qué moderno.
– Mamá: Otro que ha aprendido idiomas leyendo manuales de instrucciones, ¿no?
– Pato: Equilicuá.
– Hermanito Michelito: Tenemos que hacer un plan.
– Mamá: Pero es que…, es que…
– Mica: Es que… ¿qué?
– Mamá: (muy bajito) Que ya he comprado todos los nuevos electrodomésticos…
– Mica: Máquinas electrodomésticas, por favor, Mamá.
– Mamá: Eso, que ya lo he comprado todo y pagado todo. Porque si lo pagabas todo al p rincipio, nos regalaban además tres ventiladores TurboX.
– Molinillo: Nooo. Como yo.
– Señor Microndas: Ayssssss.
– Truchu: Nooo.
– Hermanito Michelito: Tenemos que hacer un plan.
– Mamá: Y lo peor es que una empresa de segunda mano viene el lunes a recoger todo lo que no nos llevamos a la nueva casa.
– Papá: Bueno, entonces, igual tienen suerte y acaban en otras casas.
– Señor Microondas: ¡Nooo!
– Molinillo TurboX: ¡Nooo!
– Mica: Pero cómo podéis ser tan, tan… insensibles… Mirad a Dora. Llorando está.
– Mamá: ¿Quien es Dora?
– Mica: La Lavadora, Mamá, la Lavadora… Miradla fijamente al tambor y veréis que ha comenzado a llorar. Y al televisor le han salido rayas. Y aspiradora tiene un ataque de tos. No podemos hacerles esto.
– Abuela Anastasia: ¿Algún zumito de mandarina más?
– Señor Microondas: Ay, Mica, qué bien hablas. Creo que me estoy enamorando de ti. Me sube muchísimo la temperatura cuando te oigo.
– Hermanito Michelito: Tenemos que hacer un plan. Y ya.
Texto escrito por Rafa Ruiz, periodista y coordinador de El Asombrario.
Ilustración realizada por Raúl Ortiz.
Puedes leer el quinto capítulo aquí.

