Los humedales son ecosistemas imprescindibles para la vida en el planeta. Están a caballo entre los ecosistemas terrestres y los acuáticos pero tienen un carácter propio siendo indispensables para especiales vegetales y animales; y fundamentales para el correcto funcionamiento de la biodiversidad. Lagunas, pantanos, estanques o marismas son algunos ejemplos de los humedales, los cuales desempeñan un papel crucial en la regulación del ciclo del agua; en la conservación del entorno; y en la reducción de los efectos del Cambio Climático.

Además, para recalcar su importancia en números, Naciones Unidas señaló que a pesar de que sólo cubren cerca del 6% de la superficie terrestre, hasta un 40% de las especies animales y vegetales viven o se han reproducido en ellos. Sin embargo, estos hábitats están muy amenazados a consecuencia del Cambio Climático y a la acción del hombre. Tanto es así que entre el año 1700 y el 2000 se perdieron un 85% de los mismos, aproximadamente.
En España hay unos 2.000 humedales, según un informe del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Los mismos se dividen entre los naturales y los artificiales.
Humedales naturales
Como su propio nombre indica estas zonas se crean de una forma natural en el entorno, que terminan siendo pantanos, marismas o manglares, entre otros tipos de humedales. Lo más habitual es que se encuentren en zonas próximas a ríos o lagos, o cercanas a la costa. La superficie generalmente es plana y su superficie se inunda de forma permanente o intermitente.
Según la Convención de los Humedales (RAMSAR), hay cinco tipos principales de humedales. Por un lado están los marinos, entre otros son humedales costeros, arrecifes de coral o costas rocosas, entre otros; los lacustres, que están asociados a los lagos; los estuarinos, donde se incluyen, por ejemplo, los manglares o los deltas; los palustres, donde se integran las marismas o los pantanos; y los ribereños, que están adyacentes a ríos y arroyos.
Humedales construidos
Debido a la cantidad de ventajas y beneficios que se obtienen gracias a los humedales, el ser humano ha construido miles de ellos en todo el mundo para que imite los diferentes procesos que hacen los naturales. Se utilizan, entre otras cuestiones, para el tratamiento del agua, sobre todo en la eliminación de contaminantes.
RAMSAR enumera algunos tipos de humedales como los estanques de granjas; los embalses; las piletas de aguas residuales; o los estanques de cría de peces, entre muchos otros.

