El agua es un recurso imprescindible para la vida del ser humano. Además, su cuidado y su gestión son fundamentales para diferentes ámbitos como el económico y el social. De la misma manera, es igual de importante el correcto tratamiento de las aguas residuales – que se generan de las actividades humanas- con el objetivo de su reutilización, así como de garantizar su calidad y reducir la contaminación.

En el contexto de las aguas residuales, la Unión Europea ha aprobado una nueva normativa, que actualiza las obligaciones para una mejor protección tanto a las personas como al Medio Ambiente. Así, el Consejo y el Parlamento han alcanzado un acuerdo para lograr una mayor eficiencia en el tratamiento y el control de las aguas residuales.
Según ha informado la Unión Europea, las normas que se han revisado llegarán a las ciudades más pequeñas. De manera concreta, las nuevas obligaciones las tendrán que cumplir los municipios de más de 1.000 habitantes. Para ello, tendrán que ejecutar sistemas colectores de aguas residuales urbanas, es decir, las infraestructuras que recogen ese agua y lo conducen hasta la zona de tratamiento. En este siguiente paso se encargarán de eliminar la materia orgánica biodegradable. También, se mejorarán las operaciones de tratamiento; se reducirá la emisión de los gases de efecto invernadero; se mejorará el saneamiento; y se contribuirá al control y la prevención de pandemias, entre otras cuestiones.
Por otro lado, la nueva normativa exige la neutralidad energética antes del año 2045. De esta forma, las instalaciones de tratamiento de aguas residuales urbanas “tendrán que producir la energía que consumen”, según ha explicado la UE. “Esta energía puede producirse dentro o fuera del emplazamiento, y hasta el 35 % de la energía puede adquirirse a partir de fuentes externas”.
Responsabilidad Ampliada del Productor
Una novedad de esta normativa es un nuevo tratamiento a las aguas residuales, que será adicional, y que servirá para eliminar microcontaminantes. De este tratamiento surgirán costes adicionales, razón por la que entra en juego la Responsabilidad Ampliada del Productor. De esta forma, los productores de productos farmacéuticos y cosméticos, bajo el principio de que quien contamina paga, serán los encargados de cubrir, al menos, el 80% del coste adicional de esta tratamiento, que lleva por nombre cuaternario. También será responsabilidad de los productores, los costes derivados de la recogida y la verificación de los datos sobre los productos introducidos en el mercado.

