La Inteligencia Artificial (IA), que contribuye a la eficiencia en cualquier campo, ayuda a mejorar también el reciclaje. La incorporación de estas tecnologías está siendo tan importante que ya se habla del Internet de los Residuos, con aplicaciones en toda la cadena de producción, tratamiento y transformación de los mismos. Se trata de uno de los sectores clave para que las Smart Cities sean una realidad.

Uno de los problemas al que la IA está aportando soluciones es al elevado coste del operativo para la recogida de residuos de cara a su reciclaje. Hay sistemas basados en el Internet de las Cosas que, mediante una báscula o sensores en el contenedor de recogida, informan de manera telemática y en tiempo real del nivel de llenado de cada depósito y de cuándo hay que vaciarlo.
Datos para tomar decisiones eficientes
Gracias a la hiperconectividad, los citados sistemas pueden trazar la mejor ruta para los camiones, que empiezan a incorporar sensores a su vez. Los datos de todo el sistema se almacenan y se analizan para hacer seguimiento y tomar decisiones sobre frecuencias de recogida, refuerzo o cambio de ubicación de contenedores. El big data es una de las patas de la Inteligencia Artificial para predecir comportamientos o tendencias de la población.
Si esto ya implica reducir costes en combustible, tiempo y mano de obra, la eficiencia se multiplica con la ayuda de la Inteligencia Artificial y el deep Learning en las plantas de tratamiento de residuos. Están sustituyendo al triaje manual con apoyo de maquinaria en la clasificación de desechos en diferentes flujos para su reciclaje.
Mejor clasificación para un mejor reciclaje
Hay dispositivos que son capaces de hacer una lectura del etiquetado, sensores de imagen que pueden diferenciar elementos, razonando y aprendiendo de cada proceso. Se trabaja además con Inteligencia Artificial para poder dilucidar la composición y que la conversión del residuo en un recurso de calidad sea más fácil.
Esa Inteligencia Artificial está siendo también toda una revolución en el reciclaje de elementos como los RAEE (Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos). Hay proyectos para que sea posible identificar cada tipo de smartphone, saber dónde están los metales y extraerlos de forma automatizada.
Ayudando a preparar el reciclaje desde la casa
La ayuda de la Inteligencia Artificial al reciclaje puede arrancar mucho antes, desde casa. Algunos ayuntamientos han incorporado dentro de sus sistemas de recogida de residuos apps que, mediante fotografías, permiten a los usuarios resolver las dudas sobre en qué contenedor depositar un elemento cuando resulte confuso.
También se desarrollan sistemas de compensación, mediante el escaneo en los contenedores: conforme el usuario va depositando elementos, se identifican y se avisa si es ese o no el lugar adecuado. Esos mismos contenedores envían a una app la recompensa al usuario, con información sobre el impacto positivo que su acción tiene en el Medio Ambiente o descuentos en comercios.
Proyectos piloto que se van a generalizar
Muchas compañías especializadas e instituciones, como universidades, tienen en marcha laboratorios o proyectos piloto en esta línea. Por ejemplo, el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) lleva a cabo investigaciones para que el desarrollo de Inteligencia Artificial ayude a la gestión de residuos y al reciclaje.
Además, en algunos casos están recibiendo apoyo de fondos públicos para su desarrollo, dada la necesidad imperiosa de avanzar hacia una Economía Circular. En los próximos años se generalizarán en las ciudades y plantas de tratamiento.

