Hoy en día, los aparatos eléctricos y electrónicos (AEE) forman parte esencial de nuestra vida cotidiana. Sin embargo, cuando llegan al final de su vida útil, se convierten en residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) que, si se gestionan adecuadamente, pueden tener una segunda vida como nuevas materias primas, contribuyendo a la Economía Circular y a la protección del Medio Ambiente.
La recogida separada es la primera y más importante fase del proceso. Los ciudadanos podemos depositar nuestros RAEE en los contenedores habilitados en supermercados, comercios y puntos limpios municipales. Desde allí, entidades como Fundación ECOLEC se encargan de su recogida y transporte a plantas de tratamiento, donde los residuos se clasifican y reciclan, dando lugar a nuevos materiales para la fabricación de otros productos. Los RAEE que no se puedan reutilizar se enviarán a reciclado y valorización. Si un RAEE sí se puede reutilizar, deja de ser residuo y pasa a ser un aparato o componente recuperado.
En este proceso, los distribuidores desempeñan un papel clave, con obligaciones claramente establecidas en la normativa:
- Según el artículo 22 del Real Decreto 110/2015, todo distribuidor debe aceptar de forma gratuita la entrega de un RAEE equivalente cuando un usuario adquiere un nuevo aparato, tanto en el propio establecimiento como en el domicilio en el momento de la entrega.
- En el caso de los establecimientos con una superficie de venta superior a 400 m², también deben aceptar sin coste la entrega de RAEE muy pequeños (de hasta 25 cm), incluso sin obligación de compra de un nuevo dispositivo.
- Además, los distribuidores a distancia (venta online) están obligados a recoger, de manera gratuita, los RAEE equivalentes en el punto de entrega o en el domicilio del comprador.
Por otro lado, el artículo 23.1, modificado por el Real Decreto 27/2021, refuerza estas obligaciones, estableciendo condiciones para garantizar la justificación documental de la recogida de RAEE.
Gracias a este marco legal, la recogida selectiva de RAEE en España se apoya en un sistema coordinado entre ciudadanos, distribuidores, productores y sistemas colectivos, asegurando que los residuos se conviertan en una oportunidad de reciclaje y valorización en lugar de un problema ambiental.












