La nieve no es un integrante más del entorno. Estos pequeños cristales de hielo son un elemento imprescindible para la salud del Medio Ambiente al tiempo que sustentan un equilibrio en ecosistemas. El impacto de la nieve es mucho más que el ocio el invierno en las estaciones de esquí y en las ciudades que se cubren de blanco cuando se produce el fenómeno meteorológico. Tanto es así que esta “alfombra blanca” tiene un protagonismo en el funcionamiento del planeta y en la vida de numerosas especies de una forma diaria.

Regula el clima
La nieve tiene un significado muy importante en lo que respecta al clima global ya que es un gran regulador de este. Una de sus funciones es rebotar la radiación solar, siendo una manera de contrarrestar el calentamiento global. Esto es gracias a una propiedad conocida como “albedo”.
Aquí entra en juego la concienciación de la sociedad acerca del cuidado del planeta y la necesidad de hacer frente al Cambio Climático con acciones diarias. Cuanto más avanza esta última problemática ambiental, el deshielo avanza y, por tanto, disminuye la cantidad de albedo. Esto provoca de manera directa un retroceso en la lucha contra el calentamiento global.
La importancia para el agua
La nieve representa el origen de una cadena vital para el funcionamiento de la vida. Se trata del ciclo hidrológico. Esto es que la nieve actúa como un almacén de agua durante el invierno en muchos puntos del planeta hasta que llegan mejores temperaturas con la primavera y el verano. En ese momento es cuando el agua se “libera” de la nieve y forma parte del caudal de ríos, lagos… Que es fuente imprescindible para el consumo humano, la vida de los ecosistemas y el funcionamiento de la agricultura y la ganadería, entre otras muchas cuestiones.
Ecosistemas
Es indudable que la nieve es elemento protagonista en numerosos ecosistemas. En zonas de alta montaña o en el ártico, multitud de especies conviven y evolucionan entorno a estas condiciones. Los osos polares o los zorros árticos son dos claros ejemplos de los habitantes de este tipo de paisaje.
Cultura y economía
Hay que tener en cuenta que la nieve, además de ser imprescindible para el Medio Ambiente, tiene un valor añadido gracias a la importancia cultural y económica que representa para la sociedad. Es decir, a sus beneficios ambientales, hay que sumar su figura como fuente principal de ingresos -y como generadora de empleo- en el turismo de invierno que involucra a actividades como el esquí o el senderismo con raquetas de nieve.

