¡¿Qué pasa, Bro?! Ja, ja, ja… Me he venido arriba, arriba. Arriba la Pili Plus. Ay, chiquets, es que últimamente suelo quedar a merendar hidróxido de potasio y dióxido de manganeso (un menú híper energético; que nos viene muy bien) con una pila alcalina súper simpática y atractiva que viene del extra-radio, XL radio, dice ella, me parto, y me está pegando muy fuerte su manera de hablar. Muy random, Bro. Ja, ja, ja.

Raúl, pimpollito, anda, hazme un tatuaje para la siguiente entrega, anda, guapo, que será ya la última; ay, qué bajón me da eso, me crea mucha ansiedad terminar estos 10 retos, chiquets, os lo digo de todo corazón de pila pili plus. Anda, pimpo, algo así como tribal, bien potente, Bro. Ja, ja, ja.
Madre mía, creo que voy a acabar de tatuadora en cuanto deje este curro temporal de asesora de Ecolec. Que bien pagado está, ojo, no digo que no, pero ya no da más de sí, no sí, no da más de sí, no, no. No. No ni ná, que dicen en Cádiz. Ay, que me electrocuto toda. Se me ponen el ánodo y el cátodo de punta. O de puntillas. No sé. Algo. Uno de estos días a ver si me miro la tensión que yo creo que la tengo un poco alta, porque yo sola en mi mismidad me vengo arriba.
Bueno, al lío. Os recuerdo el último reto que os planteé; la verdad, no sé por qué no decir ‘que planté’. Esa doble ‘e’ a mí me disturba mucho, que me genera alteraciones de ánimo, vamos.
Resumiendo, el reto: el sobrepeso de la Humanidad. Y digo lo del sobrepeso de la Humanidad porque la ONG WWF elabora un informe anual muy interesante sobre el consumo que la Humanidad entera hace del planeta y la capacidad de recarga de ésta. Y designan el Día de la Sobrecapacidad de la Tierra, que marca la fecha en la que la demanda de recursos y servicios ecológicos de la Humanidad en un año concreto supera lo que la Tierra puede regenerar en ese año. En términos económicos, sería como agotar el saldo disponible en la cuenta bancaria y entrar en números rojos. Y cada año que pasa llegamos antes a tener esa cuenta en números rojos. Ya vamos por el verano, en concreto este año por el 30 de julio; o sea, que, vamos, que de ahí en adelante, buena parte del verano y el otoño enterito nos lo pasamos la Humanidad por la jeta. Vamos, que aquí sí que estamos viviendo por encima de nuestras posibilidades, o sea, las del Planeta, que, a fin de cuentas, es lo mismo que decir las nuestras mismas.
Pues bien, mi ayudante, asesor, dircom, peluquero y maquillador, Rafa Ruiz, ha recibido interesantííísííímas propuestas. Pero nos quedamos con esta que nos envía Paloma González, madrileña afincada en Barcelona, directa y breve como ella sola: “Hemos de seguir una dieta más equilibrada, más natural, con menos carne, y evitando al máximo posible el desperdicio alimentario, que ahora anda por el 33% en los países europeos”. Más clarita no puede ser la Paloma. Dice el MITECO, que quiere decir Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, no me digáis que el nombre no mola, es súper fardón; bueno, que dice esto: “Nuestra alimentación es responsable de entre un 25% y un 30% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Existe un claro vínculo entre nuestro modelo de producción de alimentos, la destrucción de los ecosistemas y el cambio climático. Las causas de este enorme impacto tenemos que buscarlas en cómo y dónde se producen estos alimentos, en la manera en la que se distribuyen y en los hábitos de consumo”. Y añade el WWF, que, recordemos, de ellos partía el reto este: “A nivel mundial, la agricultura y la ganadería intensiva son responsables del 60% de pérdida de biodiversidad y del 75% de la deforestación global”. Casi na, Bro. Yo, por si acaso, ya estoy vigilando mi dieta, y ya he recuperado cinturita.
Así que, cariñitos, ya lo sabéis, poniendo un poco de raciocinio en vuestras raciones de comida de países desarrollados se pueden arreglar muchas cosas.
Gracias, Paloma. En las próximas semanas recibirás un obsequio en tu domicilio de parte de Ecolec, como detalle por haber sido seleccionada tu respuesta (madre mía, no paramos de innovar e inventar en esta serie de retos; me quedo toda loca). Como este asunto nos lo habían trasladado mis sobrinas las básculas y balanzas, toda esa enorme familia de pesos de cocina, pesos de cuerpos humanos, pesos en las tiendas… etc, etc… que siguen usando pilas botón, tontón de la tontonera, lo que vas a recibir Palomita, hija, es nada más y nada menos que una báscula que funciona con pila botón, para que calibres bien tu peso, como el del planeta. A ver si pasas del 31 de julio, querida. Bueno, tú, no. Lo tuyo es otra cosa, Paloma, hija, me vuelvo toda loca.
Y ¡hala!, vamos con el décimo y último reto, ay, que me entra una ecoansiedad así que me sube desde la cinturita por todo el organismo sólo de decir que es el último, no sé si será la edad…, que una ya va teniendo sus horas de servicio y, aunque yo no estoy programada con obsolescencia, una sí que va notando que se hace mayor…, pero, ay, que me disperso, vale, vale, ya me centro, de fuerza centrípeta, que tiendo a ser centrífuga, y mal, así no se va a ninguna parte. Con la otra, lo petas; con la fuga, no. Abreviemos, que me está dando ahora el bajón, aunque os dé la sensación de que es subidón. El reto me lo trasladan los audífonos que funcionan a pilas:
Si empezamos esta serie hablando de lo pernicioso de los bulos, queremos terminarlo con otra pregunta muy periodística: ¿Qué hacemos para informarnos sobre medio ambiente y poder tomar las decisiones más adecuadas por el bien de todos y todas? Casi na, Bro. No ni ná.
Ahí queda.
Ya sabéis; vuestros mensajes al correo de mi dircom. rafaruizmad@gmail.com
Hasta protón, Bro. Je. (Ay, qué mareo y qué bajón tengo de pensar que esto se acaba; estoy que me descargo yo sola, vamos, vamos, que nos vamos).

