¡Bienvenidos e idas, máquinas! Sí, sí, aunque esa expresión está ahora taaan de moda, no creáis que es de ahora; nosotras, la Hermandad dadá de las Pilas, llevamos usándola la pila de décadas… ¡Aquí, Pili Plus, la Pila Más Total del Globo Terráqueo!, la Pila siempre alerta: 24, 7, 3, 6, 5. ¿Lo pillas? Ja, ja, ja. (Risas y aplausos). Ja, ja, ja.
¿Recordáis el tercer reto, el reto que os planteé el mes pasado? Os refresco la mollera: Seguro que todas las familias con niños y niñas tenéis la casa llena de juguetes, muchos a pilas, que ya no usáis. ¿A que sí?, ¿a que sí?, ¿a que sí, sí, sí?¿Necesitáis todos esos juguetes a pipilas? ¿Jugáis con ellos? ¿Les dais juego? ¡Ni se os ocurra darles fuego! ¿Qué hacemos con ellos? Porque algo hay que hacer con ellos, que, a fin de cuentas y cuentos, si no los usamos, se convierten en residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, eso que llaman tan acertada y finamente RAEE.

Pues bien, mi colega, ayudante y dircom ha recibido vuestras propuestas y sugerencias, ideas e iniciativas; sí, queridos y queridas, de las cuatro variedades: propuestas, sugerencias, ideas e, e, e, ¡ehhh!, ¡iniciativas! Y yo misma con mi flequillo, mis gafas y mi nuca rapada he decidido la que mássssssss me gusta…
Por cierto, que sigo dándole vueltas a lo de teñirme el pelo de platino. Pepepeeero lo voy a retrasar un poquitito más… Eso sí, he decidido customizarme y ponerme ya un pin de los ODS, los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas para 2030, que hasta el año pasado estaban muy de moda y resulta que ahora, con el Globo Terráqueo patas arriba, parece que se nos han olvidado, y yo, desde toda mi carga positiva, los quiero revindicar, a ellos, a los 17, al 2030 y a las Naciones Unidas (así, unidas, jamás serán vencidas; cada una por su lado, no sé yo, creo que mal, no hace falta ser muy lista ni muy avispada). Que el año 2030 lo tenemos a la vuelta de la esquina, y como no nos pongamos las pilas… pues nos va a ir regulinchi. ¡Qué regulinchi, yo creo que fatal y tal y tal!
A mí sobre todo me pone el ODS 7: Ese que dice, en palabras de Naciones Unidas, todas juntas y a la vez: “Es fundamentalimpulsar una transición energética, que no solo sea sostenible, sino también justa, y que, por tanto, incluya instrumentos de reducción de la desigualdad y apoye a los consumidores más vulnerables para coordinar el fuerte crecimiento de la demanda energética con los objetivos climáticos globales necesarios sin dejar a nadie atrás. Una transición energética sostenible y justa es una oportunidad que permitirá sentar las bases sobre las que construir una nueva economía sostenible y competitiva que creará nuevos empleos y aumentará la inversión, posibilitando un impulso a la innovación y al desarrollo empresarial”.
Ufff, qué bien dicho, es que me pongo a mil con este ODS. ¡Me da un subidóóónnn!
Aunque el 11 también me rechifla, eh. Escuchemos a las Naciones Unidas, todas juntas y a la vez: “El ODS 11 pretende conseguir ciudades y comunidades sostenibles, a través del acceso de toda la población a viviendas, servicios básicos y medios de transporte adecuados, asequibles y seguros, especialmente para las personas en situación de vulnerabilidad y fomentando en las ciudades la reducción del impacto medioambiental, las zonas verdes y espacios públicos seguros e inclusivos, un urbanismo sostenible y una mejora de las condiciones en los barrios marginales”.
Ay, que me distraigo, pero lo quería dejar claro, clarinete. Que parece que estamos pasando del O D S al O D I O. Y esto no puede ser.
Bueno, máquinas, ¿que qué hacemos con los juguetes? Pues claro, muy fácil: compartirlos, darlos, donarlos para que que que quiquiquienes no tienen los disfruten. Elemental de toda mentalidad. Hay ONGs que los recogen. Por ejemplo, por poner un ejemplo, bueno, tres: Ningún Niño Sin Sonrisa https://nnssmadrid.wordpress.com/ , Cruz Roja Española https://www2.cruzroja.es/ o Fundación Madrina https://madrina.org/ . Y ojo, que no hay que esperar a las Navidades, que suele haber recepción de juguetes a lo largo y ancho del calendario y que los niños y niñas juegan todo el año, no sólo cuando llega Santa Claus y los Reyes Majos… perdón, Magos.
Así, que, máquinas, ya sabéis, los juguetes que no uséis o no vayáis a usar ya, mejor quitadles las pilas, aprovechad a mis primas para otros menesteres, guardadlos bien empaquetados, ¡y a compartir! Menos RAEE en casa.
Solucionado esto, ahora vamos ya como una moto a por el cuarto reto. Que se me acaba el espacio, el tiempo, la paciencia y la carga energética… A eso precisamente quería yo llegar, mira tú por dónde: ¿Os estresan tantos relojes, muchos de ellos a pilas; el reloj despertador de la mesilla, el que llevamos en la muñeca, el cuco de diseño en el salón?, ¿tenéis la sensación, como Momo, qué gran muchacha esa, y qué gran novela infantil de Michael Ende, publicada en 1973, cuando yo era mineral y tierra, je, de que nos roban el tiempo, de que nos someten a un estrés continuo, y eso no puede ser bueno, no puede serlo, no puede serlo, no, no puedo serlo, no, no, ¡no puede serlo!, tenéis esa sensación/percepción? Ayyy, que me embalo… No, embalo de embalaje no, de empaquetarme a mí no, eso eran los juguetes, es embalarse de precipitarse, como una bala… Yeah.
En fin: ¿Cómo podemos controlar nuestros relojes internos y externos, para no andar siempre estresados, siempre corriendo, siempre con el agua al cuello? Ya sabéis, ¡¡¡¡que se me acaba el tiempo!!!!… ¿Veis como esto no puede ser bueno y hay que buscarle una solución? Escribid, porfa, con las respuestas a mi colega, ayudante y dircom: rafaruizmad@gmail.com
Hasta protón, que me agogoto.

