¡Hola, xiquets, guajes, rapaciños y rapaciñas! ¿Cómo os va la primavera, os sienta bien, os altera la sangre, os produce alergias, os habéis enamorado, os habéis re-enamorado?
Mirad, yo, decidido y hecho. En este tiempo en que no nos hemos visto, me he teñido el pelo de platino. Ya estaba harta de darle vueltas, que parecía un reloj de manecillas. Una tiene que recargarse y reinventarse cada cierto tiempo, ¿no?, que, si no, caemos en el aburrrrrimiennnto, ¿no? Así, que aquí estoy Pili Plus Platino. Decidida, valiente y empoderada.

¿A que estoy mona? Espero que Raúl me haya dibujado bien, que haya sabido captar la esencia y concepto de mi cambio. Si no, estoy dispuesta a escribir al Defensor del Pueblo, pilar fundamental de nuestra sociedad.
Bueno, vamos, que no hay tiempo que perder. ¿Os acordáis de nuestro cuarto reto? Aquí va. Me autoplagio: ¿Os estresan tantos relojes, muchos de ellos a pilas; el reloj despertador de la mesilla, el que llevamos en la muñeca, el cuco de diseño en el salón?, ¿tenéis la sensación de que nos roban el tiempo, de que nos someten a un estrés continuo, y eso no puede ser bueno, ¡no puede serlo!?, ¿tenéis esa sensación/percepción? ¿Cómo podemos controlar nuestros relojes internos y externos para no andar siempre estresadas, siempre corriendo, siempre con el agua al cuello?
Pues eso, rapidito…
Ay, ¿veis? Ya estoy essssstresada.
Bueno, xiquets, guajes, rapaciños y rapaciñas, la cosa es que entre las muchas ideas y propuestas que ha recibido mi dircom, hay una que me ha tocado especialmente el polo positivo, Cátodo se llama (si alguna vez tengo un pilín, le voy a llamar así, Cátodo…, chulo, ¿no?, con presencia y personalidad, ¿no?).
Bueno, al asunto, que esta propuesta me ha tocado especialmente el polo positivo. La remite la señorita Isabel, de Burgos, y desarrolla, muy enrollada ella, esta pormenorizada reflexión, tan bien reflexionada que parece mía. Vamos, que me identifico con ella de polo a polo: “El estadounidense Joseph Cornell publicó en 1981 la obra Vivir la naturaleza, en la que cuenta cosas como ésta, que me ha dejado turulata: ‘Los psicólogos han constatado que la gente genera alrededor de 300 pensamientos de diálogo interno por minuto’. Por otra parte, en 2010, dos investigadores de Harvard, Killingsworth y Gilberth, descubrieron que el 47% del tiempo los adultos estamos pensando algo distinto de lo que estamos haciendo”.
Y esto a mí me ha dejado aún más turulata. Ya lo venía yo pensando y barruntando: Que no nos centramos. Que andamos muy dispersos. A ver, con esos 300 pensamientos por minuto, qué barbaridad, cómo no vamos a tener la sensación de que el tiempo se nos escapa entre los dedos de las manos, los dedos de los pies y las neuronas. Así que lo que propone esta amable seguidora del consultorio de Pili Plus desde Burgos es: “Que al menos durante 15 o 20 minutos al día busquemos un lugar tranquilo, nos sentemos en la posición del loto, conectemos con la Tierra, el Universo y nosotras mismas, detengamos tanto ruido y pensamientos girando como locos en nuestra cabecita y nos centremos”.
Sigue así: “No, no os voy a pedir eso tan difícil de la meditación de dejar la mente en blanco. No. Para empezar, lo que propongo es que os centréis en un solo pensamiento en vez de esos 300. Y en positivo. Que reconectemos cada una con nosotras mismas, y de esta manera vamos a ver cómo se nos ensancha de manera fluida, sencilla y natural el tiempo”.
Madre mía, qué pico tiene la Isabel ésta. Qué bien contado, queridos xiquets, guajes, rapaciños y rapaciñas. Ya sabéis que a una servidora, Pili Plus, le gusta ilustrar e intentar que cada día aprendamos algo. Si en la pasada entrega hablamos de los ODS, esta me he querido centrar a través de Isabel la de Burgos en la reconexión con la naturaleza y con una misma, que a fin de cuentas, viene a ser lo mismo. Así que ya sabéis, plantadle cara a los relojes y al tiempo dedicando un tiempito de cada uno de vuestros días a estar con vosotros vosotras mismos mismas y con un solo pensamiento, ¡no 300! ¡Uno solo!
Y como estoy deseando ya irme yo a recapacitar un rato yo ya, os dejo aquí, queridos xiquets, guajes, rapaciños y rapaciñas, el quinto reto: ¡Los ratones! Sí, queridos y queridas, ¡los ratones! Esos ratones del ordenador que siguen funcionando a pilas y que van desapareciendo me llevan a la idea de la pérdida de biodiversidad, el gran drama de nuestros tiempos actuales junto a la crisis climática. De la misma manera que están desapareciendo estos pobres animalillos tecnológicos, ¡pobriños!, me pregunto cómo podemos evitar la desaparición de tantas especies y espacios, que ya hablan de La Sexta Extinción, la extinción del Antropoceno (qué bien puesto este nombre, oye) y que el cataclismo de los dinosaurios se queda corto en comparación con lo que estamos sufriendo ahoritica mismo.
Queridos xiquets, guajes, rapaciños y rapaciñas, escribid con ideas a mi dircom rafaruizmad@gmail.com, que esto va viento en pop (¿o se decía viento en popa?; no sé, siempre me gustó el pop de los 80 que se escuchaba en las radios a pilas, ¡menuda definición de sonido!), y tengo la sensación, más íntima y ponderada sensación –o 300 sensaciones, que el Cornell, el Killingsworth y el Gilberth me han dejado muy tocada–, de que estamos poniendo un poco de orden entre tanto desorden, que estamos contribuyendo decididamente a lograr un mundo mejor, un poco más redondo y menos plano, desde este #greenblog con tinta verde.
¡Pili Plus Platino os quiere!
¡Hala, que me agogogoto, hasta protón, guajes!

