La Economía Circular no es el futuro, ya es el presente. Representa un modelo económico contrario al de “comprar, usar y tirar” ya que busca el reciclaje y la reutilización en busca de fabricar nuevos productos sin tener que depender de la extracción de materias primas. De esta manera, también se busca -y se consigue- minimizar los residuos, optimizar los propios recursos y alargar la vida de lo productos.

Contribuyendo a la Economía Circular reducimos la contaminación, protegemos el Medio Ambiente y hacemos frente al Cambio Climático. Esta acción es imprescindible que se realice tanto de manera grupal como individual, en todos los sectores y ámbitos. Por ejemplo, cada persona puede ayudar en gran medida desde su lugar de trabajo. Cada pequeño detalle cuenta para impulsar un cambio positivo en línea con la Economía Circular.
Consejos
Se pueden aplicar muchos principios que van en consonancia con la Economía Circular desde el propio entorno laboral. Una de las principales acciones que se pueden realizar es promover el reciclaje y la reutilización de materiales. Papel, cartón, plástico… son materiales que se pueden reciclar y reutilizar. De esta manera, se reduce la generación de residuos, se optimiza el uso del propio material, y repercute en un ahorro económico para la empresa. En este sentido, es fundamental implementar la separación de residuos en el entorno laboral, a través de diferentes contenedores, para llevar a cabo un correcto reciclaje. También es fundamental contar con contenedores para separar los RAEE y los RPA, para reciclarlos de manera responsable en los lugares habilitados para ello.
Por otro lado, fomentar la reparación también es otra forma de contribuir a la Economía Circular. Lo fácil es sustituir un equipo y comprar uno nuevo, pero alargar la vida útil del aparato o la herramienta es una manera de reducir la generación de residuos a la vez que se hace un consumo responsable.
Estas cuestiones se fortalecen si en las empresas se realizan campañas de sensibilización. La concienciación es crucial para que todos los empleados colaboren hacia este modelo de economía. Además, trabajar en este sentido provoca numerosas ventajas para la empresas y los propios trabajadores. Así se contribuye a un entorno más sostenible; se reducen costos operativos; y se fomenta una mejor valoración por parte de los clientes.
Además, esta contribución a la Economía Circular que un empleado puede hacer en su trabajo lo puede aplicar también en su hogar y extender así estas prácticas sostenibles. Toda colaboración es importante para la salud del planeta y la de nosotros mismos.

