La CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores) y el ICAC (Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas) han publicado, recientemente, un comunicado con el objetivo de orientar a las empresas españolas sobre cómo elaborar su información de sostenibilidad mientras se completa la transposición de la Directiva CSRD al marco legal español.

Esta guía resulta de gran utilidad para grandes emisores y compañías obligadas a reportar información no financiera, porque viene a explicar la forma adecuada de adaptar sus informes a los nuevos estándares europeos, los ESRS. Además, ayuda a aprovechar la flexibilidad temporal introducida por la normativa europea.
Desde 2024, las empresas en la Unión Europea (UE) deben preparar sus informes de sostenibilidad conforme a la CSRD y los ESRS, además de cumplir con la legislación nacional. Sin embargo, en España la transposición completa de la Directiva aún no se ha finalizado. Para ayudar a las compañías a adaptarse, la UE ha aprobado medidas como la Directiva stop the clock, que retrasa la aplicación de la CSRD para algunas empresas, y el Reglamento delegado quick fix, cuyo fin es simplificar algunos requisitos de desglose para las empresas de la Fase 1.
Empresas de Fase 1: grandes emisores, grandes retos
Las compañías de la Fase 1 −las grandes empresas con más de 500 empleados− deben preparar su informe de sostenibilidad de 2025 siguiendo los ESRS. Eso hace posible que la información publicada se homologue con la que reportan sus pares europeos.
El Reglamento delegado quick fix facilita esta tarea: congela ciertos desgloses durante dos años, reduciendo la complejidad sin perjudicar la transparencia. Por ejemplo, si antes una empresa debía detallar de forma pormenorizada los detalles de impacto ambiental de cada planta, ahora tiene la capacidad para agrupar esa información de manera más práctica, siempre que se mantenga la claridad ante inversores y autoridades.
Aunque los ESRS son más exigentes que la Ley 11/2018, la CNMV acepta que los informes cumplan con ambos estándares, asegurando que las empresas españolas se alineen con la normativa europea evitando, de ese modo, conflictos legales.
Fase 2 y verificación: opciones y buenas prácticas para pymes
Para las empresas de la Fase 2 −generalmente pymes y medianas empresas− la guía recomienda decidir si conviene usar los ESRS o el estándar voluntario VSME, diseñado para reportes más sencillos y adaptados a compañías con recursos más limitados. Esta elección debe tener en cuenta la Directiva de suspensión temporal, que ofrece un margen para adaptar los sistemas internos antes de que la CSRD sea plenamente exigible.
Respecto a la verificación independiente, los auditores y expertos han de considerar los desarrollos recientes: la norma técnica del ICAC (todavía no aprobada), y las directrices de COESA e ISSA 5000. Esto asegura que la revisión de los informes sea rigurosa y esté alineada con las mejores prácticas internacionales, evitando errores y aumentando la credibilidad de la información.
Una guía esencial para afrontar los próximos retos de sostenibilidad
El objetivo principal es garantizar que el tejido empresarial español publique información de sostenibilidad acorde con los estándares europeos, incluso antes de que España haya completado la transposición de la CSRD. Esto allana la comparabilidad y equipara la transparencia exigible, al mismo tiempo que prepara a las compañías para asumir futuras obligaciones regulatorias más estrictas.
En la práctica, considerar estas recomendaciones sirve a las empresas a ser más eficientes, ya que les permite agrupar desgloses complejos, elegir el estándar más adecuado según su tamaño y preparar los informes de manera que sean comprensibles para inversores, autoridades y la sociedad en general.

