Se utilizan un minuto, pero suponen una basura que tardará muchísimos años en desaparecer. La Comisión Europea ha pedido este lunes a los países de la Unión Europea que tomen medidas «obligatorias» contra el consumo de las bolsas de plástico más finas (con un espesor inferior a 50 micrómetros), por no ser reutilizables, dañar el medioambiente y ser una amenaza, en especial, para aves y peces; si bien acepta dar la «flexibilidad» suficiente a los gobiernos para elegir qué tipo de acciones emprenden, entre ideas como el gravar este tipo de bolsas o prohibir su consumo en determinadas circunstancia.

Cada año, 8.000 millones de bolsas de plástico acaban ensuciando Europa pero con las medidas adecuadas se podría reducir esta amenaza en un 80%. Las restricciones tendrá por objetivo a todas las bolsas consideradas ligeras, sin excepción, porque incluso las biodegradables requieren un tratamiento específico para su degradación, por lo que, en la práctica, acaban siendo también «basura marítima».
Entre el abanico de posibilidades que Bruselas ofrece a los gobiernos europeos para reducir al máximo el consumo de estos artículos figuran la posibilidad de gravar su uso, introducir restricciones comerciales y establecer objetivos nacionales de reducción. Estos objetivos de reducción, sin embargo, no serán de carácter obligatorio, según ha dicho el comisario.










