¡Bienvenidos e idas a una nueva entrega de los monólogos la pila de ecológicos, divertidos y resolutivos de Pili Plus! Qué suertudos sois con tenerme a mí, eh, je. Mira que si os llega a llegar una pila sosa o engreída…
Aysss, qué largo y lluvioso se me está haciendo este invierno. Tanta humedad no nos sienta nada bien a las pilas. Altera nuestra química. Y nuestra física también. Así que a mal tiempo, buena cara y nuevas gafas. Así como lo estáis oyendo. O leyendo, vamos. Literal. Estreno gafas. Espero que me veáis mona, monísima o monérrima. No escatiméis piropos. Que… ¿adónde van los piropos que nunca dijimos? Quién sabe. Se pierden, como los besos que nunca dimos… Tampoco se sabe adónde van. Para mí que se quedan ahí enquistados en algún lugar extraño entre la tráquea y el esófago. Y eso no puede ser bueno; que luego no te sientan bien los alimentos ni las respiraciones. Vamos, es mi opinión.
Aysss, pero no me entretetetengo mássssss. ¿Recordáis el segundo reto? Os refresco la memoria, la RAM, la de acceso aleatorio, y la otra, la histórica y humana. Qué suerte tenéis los humanos de ser humanos, ¿eh? Yo en otra vida quiero ser humana. Humana y mocatriz. Modelo, cantante y actriz. No sé, me parece que hoy en día tiene muchas salidas. Porque el mundo de las pilas es muy positivo, sí, pero también muy negativo; he de confesar que tanto cadmio y litio a veces nos trastorna un poco. Pero, a ver, que ya me estoy descentrando Enfoca el asunto Pili Plus. Céntrate y concéntrate.

En fin, que me disperso… ¿O se dice dispersiano? De persiana, así como que me enrollo y me desenrollo y no voy al meollo…. ¿Veis? Otra vez. En fin, ¿que si recordáis el segundo reto? No me lo pongáis más difícil, por favor. Que he venido a este episodio con el guión un poco cogido con pinzas. Sin rematar. Os pongo en antecedentes. Penales no. De los otros: Antecedentes, de los de sin nada. De los de antes y de los de cedentes. Clarinete, ¿no? Pues eso. Me copio a mí misma, que como es a mí misma, nadie me va a acusar de plagio, ¿No?
Recarrrgo y… ¡ahí va el rrreto!: ¿Habéis oído hablar de que las nuevas generaciones sufren el Trastorno por Déficit de Naturaleza (TDN)? Se le ocurrió un tal Louv y define los efectos negativos de la falta de contacto con el entorno natural en la salud física y mental; se manifiesta en forma de estrés, ansiedad, problemas de concentración, irritabilidad y disminución de la creatividad, y puede incluso desembocar en problemas de depresión y obesidad”.
Y os planteaba: ¿Existe un mando a pilas para reconectarnos con la naturaleza, para sanar ese trastorno del que hablaba el señor Louv? ¿Dónde podemos encontrarlo?
Os quiero agradecer la participación con vuestros mensajes y sugerencias. La pila de respuestas interesantes que que que nos habéis enviado. Me he quedado boquiabierta y cejijunta. Pero, entre todas ellas, hay una que destaca por lógica y natural… ¡Las aves! ¡Los pájaros! Claaaro. Los pájaros son el ‘mando a distancia’ que nos puede reconectar con la naturaleza. Más natural, imposible. Herrerillos, petirrojos, gorriones, jilgueros, ruiseñores, lavanderas, carboneros, chorlitejos… Basta con atenderles para reconectarnos con nuestro entorno natural: bosques, humedales, serranías, estepas, praderas, arroyos, ríos… ¡Ellos son la conexión!
Estoy felicísima de haber resuelto con vuestra ayuda nuestro segundo reto. Fe li cí si ma.
¿De verdad os gustan las gafas nuevas? No me mintáis, ¿eh? Una auténtica amistad solo puede forjarse a partir de la sinceridad. Lo de teñirme de platino no lo he descartado. Pero creo que lo voy a dejar para la primavera. No me veo yo así en invierno. Con esta lluvia. No sé, no me veo. A veces es bueno saber esperar y darle tiempo al tiempo (al tiempo del reloj, no al del cielo, vaya).
Y vamos allá con el tercer reto, sin más perdida de tiempo, espacio, pantalla y carga energética, que hoy he venido al 47%. Seguro que todas las familias con niños y niñas tenéis la casa llena de juguetes, muchos a pilas, que ya no usáis; y más después de las últimas Navidades y Reyes. ¿A que sí?, ¿a que sí?, ¿a que sí, sí, sí?
Sed sinceros. Ya sabéis que las amistades auténticas se forjan a partir de la confianza y la sinceridad. Creo que esto lo he dicho hace poco, ¿no? ¿O no?
Bueno, mi pregunta es: ¿Necesitáis todos esos juguetes a pipilas? ¿Jugáis con ellos? ¿Les dais juego? ¿Qué hacemos con ellos? Porque algo hay que hacer con ellos, que, a fin de cuentas y cuentos, si no los usamos, se convierten en residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, eso que llaman RAEE, que, fijaos yo qué tonta, antes pensaba que era algo deportivo, Real Asociación Española de Esgrima. Y resulta que no, que nada que ver; hasta que no hice un cursillo sobre sostenibilidad y economía circular para protagonizar esta serie, oye, que nada, que no me sonaba de nada eso de RAEE.
Por cierto, ¿sabéis que las fresas, moras, frambuesas y grosellas tienen mucho litio? Por eso a una amiga mía, una pilísima que trabajaba dentro de una muñeca que lloraba, hablaba y se hacía pipí –mira, sí, precisamente, dentro de un juguete– pues la llamábamos La Frutos Rojos, por lo del litio. Ji, ji, ji.
Ay, que me estoy despistando y quizá si sigo así me desplacen, me quiten de monologuista en esta serie taaan especial de Ecolec, allí me colé.
Bueno, que eso… No, queso no. Los que tienen litio son los frutos rojos. El queso tendrá otras virtudes, pero no la del litio, esencial para baterías de alta rendimiento. Dicen además las lenguas más deslenguadas que el litio en vuestros cerebrines de humanos mejora el estado de ánimo; que anima, vamos. No, no se trata de que nos chupéis a nosotras; eso no es nada bueno, vamos, es malííísimo, lo que tenéis que hacer es comer moras y frambuesas.
Bueno, que ahí os dejo el reto, que estoy ya al 17%, y voy a poner el dispositivo en rojo de alerta, que hasta protón. Dadle a vuestros cerebrines con lo de los juguetes. Con litio o sin litio. Con frambuesas o sin ellas. Ya sabéis, escribid con las respuestas a mi mi mi colega, ayudante y dircom: rafaruizmad@gmail.com
Hasta protón, que me agogoto.

