La empresa española Ros Roca Environment ha desarrollado un contenedor inteligente de residuos, dotado con una serie de sensores que recopilan datos sobre su estado. Estos sensores son capaces de detectar el nivel de carga del contenedor, lo que facilita gestionar de forma más eficiente su recorrido; y avisar de un posible incendio en los mismos.
Los datos recopilados por los sensores se envían a una nube, situada en el servidor de la empresa de basuras o del propio ayuntamiento, y permiten establecer unas rutas de recogida más eficientes. Los residuos orgánicos hay que recogerlos todos los días, pero a lo mejor otros, como el vidrio o el papel, no hace falta.
Además, cuentan con otra ventaja: tienen un sistema que activa una apertura automática cuando detectan usuarios con movilidad reducida (han sido dotados con una tarjeta o pulsera especial), facilitándoles el depósito de residuos. Los sensores se encuentran en la carcasa de los contenedores y son invisibles desde fuera, lo que evita que se conviertan en el objeto de acciones vandálicas.