¡Aquí estoy de nuevo, fiel a nuestra cita! Hoy vengo recargadííísima. A topííísimo. ¿O se dice topííísima? Bueno, no sé, a topo, topa y tope… Deben de ser estos calores, que me dan sofocones, y entonces me pongo súper-activa, super-positiva, súper-alcalina, súper-revolucionada. ¡Aquí está de nuevo vuestra Pili Plus, la más grande y cilíndrica del Universo!
Lo primero, y es de justicia hacerlo así, agradecerle infinito y más allá a mi dibujante, Raúl Ortiz, por esa maravillosa nariz que me ha regalado y que me permite el piercing que tanta ilusión me hacía. ¿Os gusta mi nueva imagen? Así como más moderna, más actual, ¿no? Como dicen en las crónicas rosas de las princesas: yo soy una pila de mi tiempo, natural y cercana al pueblo. Je. Espero que sí os guste. Que mucho. ¡Arriba la Pili Plus!

Y como hoy llevamos el artículo muy cargadito de recados, vamos ya con lo primero: Resolver el sexto reto. Ese que decía así: Ya que se nos echa encima el verano, el tema de las alarmas me hace poner el piloto rojo y plantearos un asunto bien serio y urgente: qué hacemos para que funcionen realmente las alertas contra los siniestros incendios que cada verano asolan nuestro territorio, qué alarma realmente eficaz usamos. Así de claro, sencillo y contundente. ¿Qué hacemos, qué alarma usamos?
Entre las respuestas que ha recibido mi colega, ayudante, dircom, peluquero y maquillador, hay una que me ha llegado especialmente tanto a mi ánodo como a mi cátodo. Escriben Conchi y Jose desde Getafe, Madrid… Bueno, os lo resumo, porque escribir han escrito mucho, como tres folios, que parece esto una sentencia judicial, pero, vamos, os entresaco la conclusión: “Dicho todo lo anterior”. Los casi tres folios a los que me refería. “Dicho todo lo anterior, creemos que lo más eficaz y sensato es ponerle las pilas al mundo rural. Es decir, meterle nueva energía, para que ni los pueblos, ni los campos, ni los paisajes, ni los montes, ni los bosques queden abandonados, descuidados, que es la principal causa de los incendios forestales más voraces. Hemos de volver a los paisajes-mosaico, con alternancia de cultivos, pastos y bosques. A la ganadería extensiva. A los pueblos habitados. Y hay muchas formas de hacerlo. No solo regresar al mundo rural para regenerarlo y rehabitarlo y rehabilitarlo; sino que desde las ciudades también podemos hacer mucho. Adquiriendo productos generados por pequeñas empresas familiares agrícolas y ganaderas, o consumiendo lo que jóvenes neo-rurales sacan adelante con mucho esfuerzo y a menudo pocas facilidades, desde alojarse en una casa rural sostenible en vacaciones a comprarles artesanía en un viaje de fin de semana y contratar sus servicios de guías en excursiones campestres. Vamos, que se trata de estar un poco al loro, no ir a lo fácil y apoyar la economía que se genera en los pueblos, para darles vida, energía. Para, en fin, ponerles las pilas”.
Pero qué listísimos Conchi y Jose, ¿no? Nada más que añadir. Lo explican taaan bien…, un poco largo, pero muy bien explicoteado.
Y ahora, rapaciños y rapaciñas, como ya hemos pasado el ecuador de esta serie de Retos, vamos a repasarlos, para que no os hagáis un lío y de todo esto, todos, todas y todes aprendamos algo, ¿no? Pili Plus os hace a continuación el repaso y luego terminamos con el séptimo reto.
Ay, qué gordito va hoy el artículo-presentación este. Vamos, que casi necesito que Raúl me haga un power-point, je.
Vamos allá ya:
Primer reto: Qué hacer con el radio-transistor que suelta mentiras. Solución: Tan rápida como eficaz como brillante como barata como sostenible: Apagad ese radio-transistor. Es la mejor transición ecológica que se me ocurre. Ahorráis pilas y conectáis con el silencio o con la familia o con los amigos. Y habláis con ellos. Y os dejáis de bulos, bulerías, zarandajas y mentiras. Menos es más. Que emite bulos: pues lo apagas. Y punto pila pelota.
Segundo reto: Con qué mando a distancia reconectarnos con la naturaleza. Solución: ¡Las aves! Los pájaros son el ‘mando a distancia’ que nos puede reconectar con la naturaleza. Más natural, imposible.Herrerillos, petirrojos, gorriones, jilgueros, ruiseñores, lavanderas, carboneros, chorlitejos… Basta con atenderles para reconectarnos con nuestro entorno natural: bosques, humedales, serranías, estepas, praderas, arroyos, ríos… ¡Ellos son la conexión!
Tercer reto: Qué hacemos con tantos juguetes que se acumulan en casa. Solución: Muy fácil. Compartirlos, darlos, donarlos para que quienes no tienen los disfruten. Elemental de toda mentalidad. Hay ONGs que los recogen. Ya sabéis, los juguetes que no uséis o no vayáis a usar ya, mejor quitadles las pilas, aprovechad a mis primas para otros menesteres, ¡y a compartir! Menos RAEE en casa.
Cuarto reto: Qué hacer para no estresarnos con tantos relojes y el tiempo tan acelerado. Solución: Que al menos durante 15 o 20 minutos al día busquemos un lugar tranquilo, nos sentemos en la posición del loto, conectemos con la Tierra, el Universo y nosotras mismas, detengamos tanto ruido y avalancha de pensamientos. Para empezar, centraos en un solo pensamiento. Y en positivo. Reconectemos cada una con nosotras mismas, y de esta manera vamos a ver cómo se nos ensancha de manera fluida, sencilla y natural el tiempo.
Quinto reto: Cómo evitar la desaparición de los ratones y la pérdida de biodiversidad. Solución: Hemos de cuidar todo lo que nos rodea. Porque todos y todo en el planeta Tierra formamos un puzle muy complejo en el que, si una pieza falla, puede venirse todo abajo. Por eso, hemos de cuidar todas las cosas que usamos con mimo; y hacer un buen mantenimiento y una buena limpieza, y repararlas y reutilizarlas y reciclarlas. Y para ello está la regla de las 7 erres del consumo: Rediseñar, Reducir, Reparar, Reutilizar, Renovar, Redistribuir y Reciclar.
Y el Sexto reto (el que acabamos de ver): Qué alarma usamos frente a los incendios forestales. Solución: Lo más eficaz y sensato es ponerle las pilas al mundo rural. Es decir, meterle nueva energía, para que ni los pueblos, ni los campos, ni los paisajes, ni los montes, ni los bosques queden abandonados, descuidados, que es la principal causa de los incendios forestales más voraces.
Y vamos allá ya, que me empiezo a agogogotar, con el Séptimo reto, que esto es un no parar, como la propia vida de la gran familia de las pilas. Nos lo presentan todos esos aparatos a pilas que miden temperaturas y tensiones, todos esos monitores de temperatura corporal y presión arterial que usáis los humanos. Ellos quieren trasladar su cometido a una visión más global: la temperatura y presión del planeta, por eso tan grave y urgente, ya sabéis, de la crisis climática. ¿Qué hacemos para no achicharrarnos vivos?, dicho rápido y un poco a lo bruto. La familia de los termómetros y tensiómetros os lo expone clarito: ¿Nos ponemos las pilas y frenamos el cambio climático?, ¿cómo? Hay muchas maneras, escribidnos a rafaruizmad@gmail.com, que esto va viento en pop (¿o se decía viento en popa o popo o pope?, aysss).
Raúl, de nuevo gracias por la nariz. Hasta pronto protón, que me estoy alargando mumuchismo.

